En la orilla canto a solas
y aunque quizás nadie escucha
me basta saber que es mucha
la soledad de las olas.
Música de caracolas
es mi voz por un momento.
Cada vez que solo intento
acercármela al oído
escucho sólo, encendido,
el rumor del mar y el viento.
Ayer en Cuadernos del Sur
Hace 1 semana

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