Dame siempre, inteligencia,
de las cosas nombre exacto,
que sea la palabra tacto
del secreto y de la esencia;
que la ausencia sea la ausencia
y despedida el adiós,
y el lenguaje, flecha en pos
del centro del pensamiento,
palabra, presentimiento
de la inminencia de Dios.
La lúgubre góndola
Hace 1 semana
¡Ojú, Enrique, que gran presencia de Dios que tanto nos hace falta!
ResponderEliminarQuerido Emilio, fuerte abrazo desde la Calle Ancha de Punta Umbrís, cerca de los pinos.
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