Árida. Directa. Dura.
Eterna insatisfacción
con que trama el corazón
de un poeta su andadura.
Siempre en la estrecha angostura
de verdades exigentes.
En los jardines silentes
que la muerte no destruye
aún por mis cántaros fluye
toda el agua de sus fuentes.
Ayer en Cuadernos del Sur
Hace 1 semana

No hay comentarios:
Publicar un comentario