Esta niebla sin color
que trenza y forja la bruma
a su modo es luz que suma
otra forma de esplendor.
La calle, en el exterior,
es un monstruo en el averno
mientras, abriendo el cuaderno,
dejo anotada y escrita
la vaharada infinita
y acechante del invierno.
Ayer en Cuadernos del Sur
Hace 22 horas

Aproveché la oportunidad para pasear entre la niebla.Lo hago igualmente cuando llueve plácidamente.De esta forma pocas son las personas que te cruzas y la conversación fluye -iba acompañado-y saboreaba hasta la quietud del momento y el sonar amortiguado de mis pasos.En tanto que la bruma llenaba de humedad la cara y los cabellos.Y allí,en el exterior,dentro del averno,efectivamente la luz toma otra forma de esplendor creando la apariencia de espacio de bóveda,siloente y quieto.Allí estaban las almas, yo una de ellas disfrutando de todo aquello.
ResponderEliminarPor cierto ,admiro la sutileza de algún comentario que expresa haber vivido la primera juventud:siempre será joven.
Sus paseos entre la niebla difuminan aún más su misteriosa identidad para mí, estimado anónimo, pero me alegro que los disfrute con esa intensidad que relata.
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