Silencio, calles estrechas,
los caserones derruidos
y en los patios escondidos
jaramagos como flechas.
Abatidas, contrahechas
no resisten las cornisas.
Pasa una anciana con prisas
y dos bolsas del mercado
recordando, con cuidado,
otro tiempo, otras sonrisas.
La lúgubre góndola
Hace 5 días
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