El chiringuito que quiero
tiene una mesa vacía,
un balcón que da a la ría
y hasta la arena un tablero;
de año en año un camarero
taciturno aunque cordial
al que parece da igual
con complacida sonrisa
que los clientes, sin prisa,
contemplen el litoral.
La lúgubre góndola
Hace 4 días
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