Porque el Darro no se atreve
a nombrarte yo te nombro.
Floritura del asombro.
Heredera de la nieve.
Qué cruel belleza aleve
hiere siempre en tu jardín.
Por un camino sin fin
déjame que vaya ahora
de tu Alhambra cegadora
a las cuestas de Albaycín.
Ayer en Cuadernos del Sur
Hace 22 horas

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