sábado, 30 de abril de 2011

Puesta de abril

En la tarde que se viste
con los reflejos del agua
el horizonte es la fragua
donde la luz, terca, insiste.
Abril, Caballero triste,
se resiste así a marchar
y en su manso galopar,
jinete ya en la frontera,
deja su huella postrera
hendida sobre la mar.

viernes, 29 de abril de 2011

El mar no puede morir

El mar no puede morir,
se quedará navegando
aunque no haya nadie aquí.
(Manuel Alcántara)


Porque ni sufre ni grita
el mar no puede morir.
Su destino es existir
bajo una luna infinita.
En su sed no necesita
ni soñar ni recordar.
Abierto de par en par
ni envejece ni suspira.
Muere sólo quien lo mira
pero nunca muere el mar

jueves, 28 de abril de 2011

Juan Belmonte

Lento. Moreno. Menudo.
Hermano de la aceituna.
Torero bajo una luna
que de la noche era escudo.
Desnudo, siempre desnudo
el corazón en la suerte.
Tan frágil siempre, tan fuerte,
que al par de tu despedida
quiso templar su embestida
ese toro de la muerte.

miércoles, 27 de abril de 2011

Espejos de ausencia

Tristeza de esquina quieta,
sueño de plaza vacía.
¿Por qué la melancolía
oprime el pecho y lo aprieta?
Vaga nostalgia inconcreta
del pasado y lo que ha sido.
Vivir sobre lo vivido
es sangrar por cada ausencia
cuando el tiempo, sin clemencia,
da la belleza al olvido

martes, 26 de abril de 2011

El grito y el eco

Sobre el silencio abolido
de la garganta que calla
el mundo es de quien batalla
y lanza un grito encendido.
No importa que no haya oído
sordo el mundo, necio y hueco,
que aunque en ningún recoveco
oiga nadie el grito tuyo
no por eso, con orgullo,
deja el eco de ser eco.

lunes, 25 de abril de 2011

En la cuerda del tiempo

La mano firme y severa
del tiempo sigue en su empeño
abriendo tras cada sueño
otro sueño a su manera.
Lo que será y lo que era
es tan sólo un espejismo.
Que por dentro de sí mismo
es el hombre, solamente,
funámbulo del presente
en la cuerda del abismo.

domingo, 24 de abril de 2011

Inmortalidad de la luz

¿Qué claridades exhalas,
ay destello que amanece,
cuando al alba se estremece
el revuelo de las alas?
Luz que en verdades igualas
a la luz más bella y honda,
cuando filtrada en la fronda
fugitiva del momento
sé que no hay abatimiento
ni sepulcro que te esconda.