Comenzó a subir la cuesta
de otro enero el corazón.
Sin demasiada emoción
va ascendiendo sin protesta.
Nadie escucha ni le presta
a su empeño escala alguna
pero a él no le importuna
y en la pendiente su paso
contempla tras cada ocaso
una luna y otra luna.
Las costumbres de Valeriano
Hace 5 días
