jueves, 7 de octubre de 2010

Rosario de Montesión

Perla blanca. Escala al cielo
por el nácar de un rosario.
Transparente relicario
donde cabe todo anhelo.
El mundo va a ras de suelo
con sus lodos y sus barros
pero todos los desgarros
me los alivia tu cara,
bendita mirada clara
de la Plaza de los Carros.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Alameda

Paso a paso se desliza
octubre por la alameda
mientras deja en la vereda
una hoja que agoniza.
Un cielo tordo y ceniza
entre nubes se demora
y la ciudad, a esta hora,
en su letargo otoñal
se clava como un puñal
con su nostalgia indolora.

martes, 5 de octubre de 2010

Río Duero

Ya andarás con tu cintura
por las regiones del frío
jugando solo a ser río
de agua helada y verde oscura.
Bajarás desde tu altura
con rumor manso y callado
y a un olmo viejo y cansado
susurrarás al oído:
nadie nunca me ha entendido
como hizo Antonio Machado.

lunes, 4 de octubre de 2010

La mirada sin dueño

En la muerte del poeta Miguel Ángel Velasco.

¿Dónde el iris, la retina
de la mirada sin dueño,
la palabra que da al sueño
su bajamar repentina?
Ya en la luz que no declina
y se impone sin zozobra.
Al poeta la voz sobra
y si a ella le divierte
siga bailando la muerte
con su brazo, sierpe y cobra.

domingo, 3 de octubre de 2010

Anochecer en el campo andaluz

Sobre la tierra, la cruz
que ha dibujado el arado
y un horizonte adornado
de un destello a contraluz.
En sombra, un pueblo andaluz
trama un nudo en la llanura
y, cada vez más oscura,
desdibuja ya la noche
el antes claro derroche
de acumulada blancura.
.

sábado, 2 de octubre de 2010

Castillo de Niebla

Compacto y recio. Vigía
de este cielo que anochece
cuando tu muro estremece
bajo una alta luna fría.
Si oropel ayer vestía
tu torreón ya sin brillo
hoy es todo más sencillo.
Que a poco que uno lo piense
bajo este cielo onubense
eres sombra y no castillo.

viernes, 1 de octubre de 2010

Octubre es como una herida

Octubre es como una herida
que le abre el tiempo al otoño
cuando la flor del madroño
deja la sierra encendida.
De su sangre renacida
bebe sediento el castaño
y en un cielo gris y huraño
una nube repentina
anuncia que tras la esquina
se estará acabando el año