Sin desazón de su madre
-lanzado al suelo con prisa-
mi hijo, con gran sonrisa,
rompió el reloj de su padre.
Ante tamaño desmadre
reprendí yo al infractor
y precisamente por
este esfuerzo educativo
me llevé yo el correctivo:
-que es muy chico, por favor.
Margarita Cansino
Hace 6 días
